En Bogotá, las puertas eléctricas optimizan seguridad y acceso con tecnología confiable, instalación profesional y soporte local ágil.
Son sistemas motorizados y automatizados para el control de entrada y salida en residencias, conjuntos, comercios e industrias de la ciudad. Incluyen motorreductores, rieles o bisagras reforzadas, tarjetas de control, fuentes, sensores de seguridad, fotoceldas, receptores, controles remotos y accesorios de señalización. Su objetivo es combinar seguridad perimetral, fluidez de tránsito y comodidad del usuario, integrándose con citofonía, lectoras RFID, huella o apps. En Bogotá, donde el clima, la altura y el tráfico exigen confiabilidad, elegir equipos certificados e instalación profesional reduce paradas, evita daños estructurales y garantiza un funcionamiento silencioso y seguro.
Con el apoyo de CST BOV, la especificación se adapta al entorno (interior/exterior), frecuencia de uso y espacio disponible. Diagnosticamos estructura, definimos el tipo de puerta (corrediza, batiente, enrollable, levadiza), verificamos anclajes, topes y despejes, y dimensionamos motor, cremallera, brazos o ejes. Además, integramos sensores anticizallamiento y control de acceso, dejamos documentación técnica y plan de mantenimiento preventivo. Así obtienes una puerta eléctrica durable, compatible con tus sistemas y lista para auditorías o pólizas, con repuestos originales y atención técnica local.
Integración con control de acceso, apertura por app, RFID, tags vehiculares, timers y lógica por horarios para flujo ordenado.
Selección por peso/longitud, ciclos por hora, par útil y duty cycle; engranajes y protecciones según ambiente.
Receptores rolling code, tags UHF, teclado numérico y lectoras biométricas; gestión de permisos y registros.
Lubricación, tensiones, alineaciones, apriete y pruebas de seguridad; bitácoras y repuestos críticos.
Fotoceldas, bordes sensibles, luces intermitentes, paradas de emergencia y señalización visible.
Análisis de estructura, refuerzos, soldadura/calidad, canalización eléctrica RETIE y puesta a tierra.
Cremalleras, coronas, brazos, tarjetas, fuentes y fotoceldas con trazabilidad y garantía.
Atención 24/7, diagnóstico en sitio y disponibilidad de repuestos para minimizar indisponibilidad.
Las corredizas son ideales para accesos laterales con suficiente frente: mueven la hoja sobre un riel con cremallera y motorreductor, requieren espacio longitudinal, poca proyección a vía y permiten automatización robusta. Las batientes (uno o dos brazos) abren hacia adentro/afuera y demandan bisagras, topes y refuerzos en columnas; se recomiendan en accesos sin posibilidad de deslizamiento lateral. Las levadizas y seccionales aprovechan altura, útiles en garajes con limitación de fondo; las enrollables liberan techo y resisten uso comercial. La elección se define por espacio, ciclos por hora, peso de hoja, viento y estética solicitada.
Con CST BOV realizamos visita técnica, medimos claros, revisamos pendientes, interferencias y anclajes. Simulamos ciclos, dimensionamos motores por par necesario y duty cycle, seleccionamos cremallera metálica o nylon reforzado, brazos hidráulicos o electromecánicos, y añadimos sensores adecuados al riesgo (fotoceldas/bordes). Si el acceso comparte flujo peatonal, priorizamos barreras fotoeléctricas y señalización; si hay pendientes, usamos frenos y lógica anti‐retroceso. Entregamos planos de instalación, memoria de cálculo y un plan de mantenimiento que asegura desempeño estable frente a clima, polvo y variaciones térmicas de Bogotá.
La seguridad inicia con fotoceldas en línea de cierre y, según riesgo, bordes sensibles antiaplastamiento en hoja y postes. El controlador debe gestionar inversión inmediata ante obstáculo, torque limitado y tiempos de cierre configurables. En zonas de alto flujo se suman balizas luminosas, zumbadores y señalización. Las cerraduras o electroimanes aseguran posición final; los topes mecánicos evitan hiperrecorridos. En comercial, se recomienda selector de modo (manual/cerrado/automático), paro de emergencia accesible y sensores redundantes que reduzcan el riesgo de atrapamiento, cizallamiento o corte en pinch points.
Con CST BOV clasificamos el nivel de riesgo y definimos capas de protección: despejes laterales, rejillas o resguardos, fotoceldas adicionales para zonas ciegas y bordes en cantos expuestos. Ajustamos rampa de arranque/parada y par máximo para minimizar energía en el impacto potencial. Probamos inversión y paro en cada mantenimiento y dejamos registro fotográfico. También entrenamos a portería y mantenimiento en manejo seguro, liberación manual y protocolos ante fallos. El resultado: una operación segura, repetible y trazable en auditorías y pólizas.
El entorno eléctrico debe cumplir RETIE: protecciones, canalizaciones, puesta a tierra y selectividad. Los equipos y tableros se rigen por estándares IEC/UL (grados IP, EMC), y las prácticas de seguridad de maquinaria orientan resguardos y prevención de atrapamientos. A nivel distrital, se deben respetar lineamientos de propiedad horizontal, uso de suelo y espacio público (no invadir andenes ni calzadas al abrir). La instalación debe contemplar protección contra intemperie, correcta fijación estructural y accesibilidad segura para peatones, con señalización visible y rutas libres de obstáculos.
Con CST BOV elaboramos carpeta técnica: memoria eléctrica RETIE, diagramas, hoja de datos y certificados, estructura de soporte y planos de anclaje. Definimos protecciones (termomagnéticos, diferenciales, SPD) y canalización adecuada. Ajustamos control para cumplir tiempos de apertura/cierre y pruebas de seguridad. Si la puerta se conecta a sistemas de acceso, verificamos compatibilidad y aislamiento. Todo queda documentado para inspecciones, asambleas y aseguradoras, reduciendo exposición a sanciones y asegurando la continuidad operativa.
El mantenimiento incluye limpieza de rieles/guías, revisión de alineación, tensión de elementos, lubricación adecuada, verificación de cremalleras, bisagras y topes; ajustes de par y tiempos del controlador; prueba de fotoceldas/bordes y chequeo de balizas. Se valida el estado de cableado, conexiones, sellos y grado IP. La frecuencia depende del uso: en residenciales, bimestral o trimestral; en comercial, mensual. La bitácora debe registrar fecha, técnico, tareas realizadas, repuestos, mediciones y resultados de pruebas de seguridad para seguimiento y auditorías.
Con CST BOV implementamos listas de chequeo por subsistema y evidencias fotográficas. Al finalizar, entregamos informe digital con semaforización de riesgos y plan de acción priorizado. Programamos recordatorios automáticos, mantenemos stock crítico (fotoceldas, fuentes, receptores, engranajes) y dejamos parámetros de control respaldados. Así, la puerta se mantiene estable, silenciosa y segura, evitando fallas sorpresivas y garantizando trazabilidad para asambleas, pólizas y visitas de control.
Se evalúan columnas, vigas y placa para soportar esfuerzos, pesos y momentos del sistema. En corredizas, se revisa fundación del riel, drenajes, topes y verticalidad; en batientes, se inspeccionan bisagras, soldaduras y rigidización de postes. Se verifican claros, pendientes, interferencias con rampas o verjas, y el paso libre para peatones y vehículos. El estudio considera viento, exposición a lluvia y corrosión. Si hay debilidades, se proponen refuerzos (perfiles, anclajes químicos, zapatas) antes de automatizar.
CST BOV realiza check estructural en sitio, toma medidas y define refuerzos mínimos. Presentamos planos de anclaje y memoria de cálculo del motor, brazo o eje. Ajustamos ubicación de fotoceldas, bordes y balizas para cubrir pinch points creados por paredes o columnas. Si la puerta existente tiene holguras o deformaciones, corregimos o sugerimos reemplazos parciales. Esta ingeniería previa evita fisuras, desalineaciones y esfuerzos excesivos que terminarían en averías tempranas y reclamos.
En exteriores bogotanos, la humedad y la lluvia exigen IP altos, sellos, canalizaciones estancas y protección anticorrosiva. El polvo y hojas requieren guardapolvos y limpieza periódica de rieles. El uso intensivo demanda motores con ciclos altos y disipación térmica adecuada. En interiores, la estética y el ruido cobran relevancia: se privilegia suavidad de arranque/parada, engranajes silenciosos y control de vibraciones. La pendiente en accesos condiciona frenos y lógica anti‐retroceso. La radiación UV afecta plásticos y mangueras si no se eligen materiales adecuados.
Con CST BOV seleccionamos materiales y acabados según exposición real: acero galvanizado/pintado, inox en ambientes agresivos, o aluminio con tratamientos adecuados. Definimos canaletas y drenajes, filtros y respiraderos para evitar condensación. Dimensionamos fuentes y controladores con margen térmico y protegemos la electrónica con gabinetes sellados. Además, diseñamos planes de limpieza y mantenimiento que responden al entorno, prolongando la vida útil y manteniendo la puerta operando con el mismo confort del primer día.
Se integran receptores rolling code, tags UHF para vehículos, lectores RFID, Bluetooth, Wi-Fi o Apps con permisos por usuario. Los sensores incluyen fotoceldas, bordes sensibles, lazos magnéticos, radares microondas y detectores de presencia. La lógica programable habilita horarios, modos manual/automático, apertura parcial para peatón y cierre temporizado. La conectividad ofrece registros de uso, alertas y diagnósticos. En copropiedades, la integración con portería, CCTV y control de visitantes mejora seguridad y trazabilidad del acceso.
Con CST BOV definimos arquitectura de control: receptores y lectoras compatibles, cableado y protocolos, aislamiento y protección EMC. Configuramos prioridades (emergencia, peatón, vehículo), niveles de acceso y bitácoras. Probamos ante fallos de energía y dejamos procedimientos de apertura manual. Si el cliente lo requiere, habilitamos monitoreo remoto y mantenimiento predictivo. Esta integración convierte la puerta en un sistema inteligente y auditable, alineado a las necesidades reales del inmueble.
En obra nueva se diseñan espesores, perfiles, zapatas y columnas con cálculos para cargas y momentos del sistema. Se prevé canalización eléctrica, drenajes, ubicación de sensores y despejes seguros. La instalación es limpia, con tolerancias controladas. En automatización de puerta existente, se parte de una estructura que puede tener holguras, corrosión o soldaduras deficientes; implica correcciones, refuerzos y, a veces, cambio de herrajes o paneles. También se reubican topes, se ajustan claros y se actualiza señalización.
Con CST BOV la ruta inicia con diagnóstico: medición, verticalidad, flechas, estado de bisagras/riel, y colas de soldadura. Definimos refuerzos mínimos, cambiamos herrajes críticos y alineamos hoja/riel. Instalamos motor y control con resguardos, fotoceldas y bordes donde existan pinch points nuevos. Documentamos cada cambio y probamos inversión/paros de emergencia. Así, la automatización alcanza estándares comparables a los de una instalación nueva, con seguridad y confiabilidad verificadas.
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