Partes electrónicas

Partes electrónicas

En Bogotá, las partes electrónicas confiables aseguran control preciso, compatibilidad multimarcas y soporte experto para ascensores, puertas automáticas y sistemas de acceso.

¿Qué son las partes electrónicas?

Las partes electrónicas son los componentes que permiten medir, comunicar, proteger y regular los sistemas de elevación, control y acceso. En un ascensor o puerta automática conviven tarjetas de control, PLC y HMI, variadores de velocidad, sensores, relés, fuentes de poder, módulos de comunicación y protección electrónica contra sobretensiones y ruido electromagnético. Cada pieza cumple un rol: desde leer señales de piso y puertas, hasta gobernar motores, frenos y alarmas, manteniendo la seguridad de usuarios y equipos. Elegir correctamente significa reducir fallas, optimizar energía y cumplir normas técnicas (RETIE, IEC, UL), factores críticos para edificaciones en Bogotá con alta demanda operativa.

Con el apoyo de CST BOV, técnicos e ingenieros obtienen asesoría para compatibilizar repuestos de diferentes marcas, validar especificaciones (tensión, corriente, señales PNP/NPN, IP, EMC), y asegurar trazabilidad (lote, certificado, datasheet). Además, implementamos listas de chequeo, copias de parámetros y pruebas FAT/SAT para que cada componente entregue el desempeño esperado desde el día uno. Así, se minimiza el tiempo fuera de servicio y se maximiza la confiabilidad del sistema de control.

Tarjetas electrónicas y módulos de control para ascensores

Las tarjetas CPU, drivers de puertas, módulos de E/S y comunicaciones son el “cerebro” del sistema. Deben soportar ambientes con vibración, polvo y variaciones térmicas, contar con firmware estable y respaldo de parámetros. Adoptar arquitecturas modulares simplifica el mantenimiento y ofrece escalabilidad para funciones futuras (telemetría, conteo de tráfico, analítica).

Sensores y relés: detección precisa y aislamiento

Fotoceldas, inductivos, magnéticos de puerta, encoders y finales de carrera convierten eventos físicos en señales confiables. Relés de interfaz y optoacopladores protegen el PLC de transitorios y diferencias de potencial, mejorando la inmunidad EMC y la vida útil de la electrónica de control.

Fuentes de poder y protección eléctrica

Fuentes 24 Vdc con margen del 30%, señal de “Power OK”, protección contra cortos y rizado bajo evitan resets del controlador. Supresores de sobretensión, filtros EMI/RFI y SPD protegen frente a picos y ruido de red característicos de entornos urbanos.

Controladores de velocidad y drivers de motor

Variadores con rampas programables, control vectorial y frenado controlado mejoran confort, reducen esfuerzos mecánicos y bajan consumo. Drivers específicos para puertas garantizan cierre suave y detección rápida de obstáculos.

Repuestos originales y equivalencias certificadas

Repuestos OEM o equivalentes con certificaciones (IEC/UL) aseguran tolerancias, firmware compatible y durabilidad. La trazabilidad completa facilita auditorías, reclamos y gestión de riesgos con aseguradoras.

Automatización industrial y comunicaciones

PLC/HMI con protocolos abiertos (Modbus, CAN, Profibus/Profinet) integran sensores, variadores y sistemas de supervisión. El registro de eventos permite mantenimiento predictivo y decisiones basadas en datos.

Sistemas de control: diseño, EMC y documentación

El diseño correcto separa potencia/control, asegura apantallamiento, puesta a tierra y rutas de cable adecuadas. Diagramas, listas de materiales y backups de programa son tan críticos como el hardware.

Mantenimiento electrónico y ciclo de vida

La confiabilidad depende de limpieza, ventilación, reemplazo preventivo de ventiladores/electrolíticos, actualizaciones de firmware y verificación periódica de temperaturas y corrientes.

Preguntas frecuentes

Un cuadro de maniobra integra: fuente 24 Vdc, PLC o tarjeta CPU, módulos de entradas/salidas, HMI, variador/driver para el motor, relés de interfaz, contactores y arrancadores (gobernados por electrónica), sensores (fotoceldas, inductivos, magnéticos, encoders), convertidores de señal, protección EMC (filtros, ferritas), SPD contra sobretensiones, y comunicación industrial (Modbus, CAN, Profinet). A nivel de seguridad, incluye relés de seguridad, enclavamientos y monitoreo de puertas. Junto con el etiquetado y el cableado adecuados, estas partes coordinan maniobras, nivelación y paradas seguras.

Con CST BOV, se define la arquitectura óptima: potencia separada de control, dimensionamiento de la fuente con margen, módulos de E/S acorde al número de señales y drivers de puertas compatibles. Estandarizamos referencias críticas para repuesto rápido, documentamos asignación de E/S y dejamos copias de parámetros del variador y del PLC. Este estándar acelera diagnósticos y reduce paradas en edificios de alto tránsito en Bogotá.

Empieza por la función: para gobernar motores, un variador o driver con la potencia y el tipo de motor correctos (asíncrono, síncrono, DC) y con entradas compatibles (PNP/NPN, 0–10 V, 4–20 mA). Para señalización, módulos de salidas y balizas con corriente suficiente y protección contra transitorios. Para control, PLC/CPU con memoria y tiempos de ciclo acordes al proceso. Para comunicación, elige el protocolo que ya usa el sistema (Modbus RTU/TCP, CANopen, Profinet) para evitar gateways innecesarios.

CST BOV cruza datos de la carga (corriente, tensión, inercia), el entorno (temperatura, vibración), y la lógica existente. Recomendamos partes con margen de desempeño, funciones útiles (auto-tuning, frenado controlado, diagnóstico) y firmware estable. Hacemos pruebas en banco y validamos en campo para garantizar que la pieza cumpla su propósito sin generar incompatibilidades.

Verifica tensión y rango de alimentación (p. ej., 24 Vdc ±20%), corriente requerida con margen, tipo de señal (PNP/NPN, analógica 0–10 V/4–20 mA), frecuencia de muestreo, aislamiento y temperatura de operación. Revisa grado de protección IP, inmunidad EMC, y compatibilidad eléctrica con otros módulos. Para variadores, observa potencia, sobrecarga admisible, rampas, frenado y filtros integrados. En sensores, distancia de detección, histéresis y tiempo de respuesta.

En Colombia, exige cumplimiento RETIE para el entorno eléctrico y certificaciones IEC/UL aplicables. CST BOV valida fichas técnicas y selecciona equipos con protección contra sobretensión, mecanismos de diagnóstico (Power OK, relés de falla) y manuales claros. Además, sugiere accesorios (supresores RC/TVS, ferritas, SPD) que aumentan la robustez real en campo, evitando fallas intermitentes.

La compatibilidad se confirma al revisar tensiones/señales, protocolos de comunicación, tiempos de ciclo y capacidad de aislamiento. También se verifica el comportamiento EMC: apantallamientos, tierras y rutas de cable. A nivel mecánico, asegúrate de que el formato (rail DIN, Bornes, conectores) encaje. En variadores/PLC, comprueba versiones de firmware y disponibilidad de librerías/plantillas para evitar reprogramaciones extensas.

CST BOV realiza matrices de compatibilidad, pruebas FAT en banco con cargas simuladas y SAT en sitio con secuencias reales. Documentamos parámetros, mapeos de E/S y protocolos; dejamos backups y manuales. Si se integra una marca nueva, añadimos gateways probados y validamos fallos controlados. Este método reduce “sorpresas” al encender y asegura que todo el sistema opere como uno solo.

Exige garantía mínima del fabricante, certificado de conformidad, lote/serial, y acceso a servicio técnico y repuestos. La trazabilidad debe permitir identificar fecha de fabricación y lote para gestionar obsolescencia o retiros. En aplicaciones críticas (elevación, puertas) solicita pruebas de aceptación y actas de puesta en marcha. La documentación debe incluir recomendaciones de mantenimiento, límites de operación y políticas de firmware.

CST BOV entrega carpeta técnica con facturas, certificados, fotos de instalación, parámetros, y checklists firmados. Además, registra MTBF/MTTR y propone inventario crítico. Este paquete facilita auditorías, reclamos ante aseguradoras y decisiones de mantenimiento, alineando la calidad documental con la calidad del hardware.

Almacena en embalaje ESD original, con humedad controlada (ideal 40–60%), temperatura moderada y sin polvo. Evita apilar sobre conectores o pantallas. Usa bolsas antiestáticas, espumas conductivas y controla la humedad con desecantes cuando sea necesario. Mantén inventario con rotación (FIFO) y evita exposición prolongada a ambientes agresivos que degraden conectores y recubrimientos.

CST BOV implementa estaciones ESD con pulseras, tapetes, y control de puesta a tierra; define áreas limpias para programación y pruebas. Etiqueta cada pieza con serial/lote y fecha de ingreso, y registra condiciones de almacenamiento. Este cuidado reduce fallas “nacientes” y asegura que la pieza instalada rinda como promete la ficha técnica.

Las partes electrónicas sufren por temperatura, vibración y contaminación. Sustituir ventiladores y electrolíticos en ciclo de vida evita fallas catastróficas. Limpiar filtros, verificar rizado de la fuente y revisar apriete/oxidación de bornes mantiene la estabilidad. La termografía detecta puntos calientes; los registros de alarmas revelan derivas. Actualizar firmware de forma planificada corrige bugs y mejora robustez.

Con CST BOV, cada visita incluye checklist electrónico, mediciones (corrientes, temperaturas), respaldos de parámetros, y reporte con semaforización. Definimos inventario crítico y políticas de reemplazo preventivo. Este enfoque mantiene disponibilidad alta y disminuye costos por emergencias, clave en edificios con alta demanda en Bogotá.

Cada componente debe incluir hoja de datos con tensiones, corrientes, potencias, curvas, derating, rango térmico, IP/EMC, diagrama de bornes, dimensiones y recomendaciones de montaje. Agrega manual de instalación y certificado de conformidad (IEC/UL) y, si aplica, reporte de pruebas. En software/firmware, registra versión y notas de liberación. Esta información permite instalar, cablear y parametrizar sin suposiciones.

CST BOV compila una carpeta digital: datasheets, certificados, planos, wiring list, backups de parámetros y programa del PLC/HMI. Entrega también guía de recuperación ante fallas y cronograma de mantenimiento. Esta disciplina documental reduce el MTTR, facilita auditorías y asegura que las futuras intervenciones conserven la confiabilidad alcanzada.

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