En Bogotá, las partes para cuadros de maniobra confiables aseguran control seguro, compatibilidad y disponibilidad inmediata para ascensores y elevación, con soporte técnico y certificación.
Las partes para cuadros de maniobra son los componentes eléctricos, electrónicos y mecánicos que conforman el sistema de control de ascensores y equipos de elevación. Incluyen relés, contactores, tarjetas electrónicas, PLC/HMI, fuentes, bornes, protecciones, sensores, transformadores, cables, canaletas, armarios y dispositivos de seguridad. Su función es orquestar el movimiento, la parada, la nivelación, el cierre de puertas, la señalización y la protección del equipo y de los usuarios. Seleccionar piezas compatibles, certificadas y trazables reduce fallas, facilita el mantenimiento y garantiza el cumplimiento de normas técnicas y del RETIE.
Con el apoyo de CST BOV, técnicos e ingenieros en Bogotá reciben asesoría para identificar referencias equivalentes u originales, verificar parámetros eléctricos/mecánicos, optimizar inventarios y documentar la instalación. Además, implementamos listas de chequeo, pruebas FAT/SAT y criterios de aceptación para cada repuesto crítico, con trazabilidad (lote, certificado, datasheet) y actualización de planos. Este enfoque minimiza tiempos fuera de servicio, evita incompatibilidades y asegura un control de maniobra seguro, eficiente y auditable.
Un cuadro confiable parte de protecciones adecuadas (interruptores automáticos, termomagnéticos, diferenciales), seccionamiento visible, fusibles, protección contra sobretensiones y correcta selectividad. La calidad de barras, cableado, bornes y conectores determina la vida útil del sistema. En ascensores y equipos de elevación, los disparos intempestivos por selección inadecuada provocan paradas y reclamos. Por eso, definir corrientes nominales, poder de corte y curvas de disparo, así como la correcta disipación térmica, es vital para la continuidad operativa.
Las tarjetas de control, PLC, drivers de puertas, variadores y módulos de E/S deben ser compatibles entre sí y con la potencia instalada. La adopción de variadores con rampas programables y frenado controlado mejora confort, reduce esfuerzos mecánicos y baja consumo. La disponibilidad de firmware, soporte y repuestos define el costo de ciclo de vida. Documentar versiones y backups de parámetros agiliza la recuperación ante fallas.
Relés, contactores y arrancadores suaves gobiernan maniobras de motor, bombas y frenos. La selección se basa en categoría de utilización (AC-3/AC-4), corriente nominal, tensión de bobina, ciclos de maniobra y ambiente. Bobinas de baja calidad o contactos subdimensionados generan calentamiento y soldaduras. Es clave contemplar supresión de transitorios, enclavamientos eléctricos y mecánicos, y repuestos rápidos para minimizar indisponibilidades.
La automatización integra PLC/HMI, redes industriales, módulos de seguridad, sensores de posición y sistemas de diagnóstico. El registro de eventos (fallas, puertas, sobrecargas) permite mantenimiento predictivo y decisiones basadas en datos. La comunicación entre controlador y variador, y la inmunidad EMC, evitan resets y paradas aleatorias. Diseñar con cableado correcto, apantallamiento y rutas de tierra conforme a buenas prácticas eleva la confiabilidad.
Los repuestos originales o equivalentes certificados aseguran tolerancias, firmware y desempeño esperado. La compatibilidad física y lógica evita reingeniería costosa. Mantener stock crítico de tarjetas, contactores, sensores y fuentes reduce el MTTR. La trazabilidad documental (factura, lote, certificado) respalda auditorías y pólizas de seguro.
El mantenimiento incluye limpieza controlada, verificación de aprietes, revisión de ventilación/temperaturas, actualización de firmware, backups de parámetros y pruebas funcionales. Registrar corrientes, oscilaciones y alarmas permite detectar derivas. Sustituir ventiladores, electrolíticos y relés en fin de vida evita fallas en picos de operación.
Todo cuadro debe cumplir con RETIE (seguridad eléctrica), IEC 60204-1 (seguridad de maquinaria), IEC 60529 (grados de protección IP), marcado, puesta a tierra y canalizaciones correctas. Etiquetado claro, diagramas actualizados y manuales disponibles son indispensables para operación segura y mantenible.
El diseño debe contemplar selectividad, segregación de circuitos, rutas de cable, EMC, accesibilidad y ampliaciones futuras. La documentación (diagramas, lista de materiales, planos de montaje, parámetros de variador/PLC) es tan importante como el hardware: sin ella, el tiempo de diagnóstico se multiplica.
Un cuadro de maniobra típico integra: seccionamiento general, protecciones (termomagnéticos, fusibles, diferenciales), barra de tierra y neutro, fuente/transformador auxiliar, bornes, canaletas y riel DIN; controladores (PLC o tarjetas), relés, contactores, temporizadores, variador/arrancador, módulos de seguridad, pulsadores/balizas, y dispositivos de medición. Debe incluir etiquetado claro, diagramas actualizados, rutas de cable ordenadas, separación potencia-control y adecuada ventilación. En ascensores, se suman drivers de puertas, sensores de posición, módulos de nivelación y comunicación de emergencia. La elección correcta de calibre, curvas de disparo y selectividad evita disparos en cascada y tiempos muertos.
Con CST BOV, definimos arquitectura, lista de materiales y kits mínimos por marca/modelo. Estandarizamos bornes, canaletas y referencias críticas para reducir inventario y facilitar diagnósticos. Validamos la coordinación entre protecciones y variadores, verificamos la puesta a tierra y comprobamos la compatibilidad de bobinas (tensión/consumo) con salidas de control. Este acompañamiento disminuye errores de montaje, acelera la puesta en marcha y robustece el funcionamiento bajo las condiciones reales de uso en Bogotá (temperatura, polvo, humedad y picos de carga).
Debes partir de la carga: corriente nominal, tensión, régimen de servicio y categoría de utilización (por ejemplo AC-3 para motores de jaula, AC-4 para arranques frecuentes). Considera ciclos de maniobra, temperatura ambiente, altitud y espacio disponible. Verifica tensión de bobina del contactor y potencia de excitación para no sobrecargar salidas del controlador. En interruptores, evalúa poder de corte, curva de disparo y coordinación con protecciones aguas arriba/abajo. La estandarización de marcas y referencias agiliza repuestos y reduce el riesgo de fallas por calidad desigual.
CST BOV contrasta ficha técnica de la carga con catálogos de fabricantes y simula escenarios de arranque, frenado e inversión. Selecciona relés de interfaz cuando las salidas del PLC no soportan la corriente de bobina, añade supresores RC/TVS para proteger electrónica y verifica coordinación tipo 1/2 con protecciones. También valida compatibilidad mecánica en el riel DIN y los accesorios (contactos auxiliares, bloques temporizados). Así garantizamos que cada dispositivo opere en su punto óptimo y con margen de seguridad.
Elige bornes por sección del conductor, corriente, tensión y tipo de conexión (tornillo, resorte, push-in). Considera bornes de tierra, seccionables, de prueba y de fusible para facilitar mantenimiento. Etiquetado legible, puentes y separadores mejoran orden y seguridad. En canaletas, evalúa capacidad de llenado, material (autoextinguible), tapa segura y radios de curvatura. Mantén segregación potencia/control/señales para reducir interferencias y facilita rutas limpias hacia PLC/variadores, evitando cruces innecesarios que compliquen el diagnóstico.
Con CST BOV, normalizamos alturas de canaleta, colores de conductores y esquema de numeración de bornes. Diseñamos recorridos con reserva del 20–30% para futuras ampliaciones y aplicamos reglas de EMC (separación, apantallamiento y puesta a tierra de mallas). El resultado es un cuadro ordenado, fácil de intervenir y con menor probabilidad de falsos contactos o cables pellizcados, clave para la confiabilidad diaria.
El grado IP se define por polvo y humedad del ambiente: IP54/IP55 en zonas con polvo ocasional o salpicaduras; IP65 cuando haya chorros directos o limpieza frecuente; IP66 para exposiciones severas. En interiores limpios, IP41 puede bastar si existe cuarto técnico. Materiales: acero galvanizado/pintado con tratamiento anticorrosivo, acero inoxidable en ambientes agresivos, o policarbonato para cuadros pequeños y ligeros. Considera ventilación/filtrado, intercambiadores de calor o aire acondicionado si la carga térmica es alta por variadores o fuentes.
CST BOV calcula la disipación térmica, selecciona filtros y define presurización leve si el polvo es persistente. Además, especifica empaques, cerraduras y placas de montaje robustas, y valida la rigidez del armario frente a vibraciones del equipo de elevación. Esta ingeniería evita condensación, falsos contactos y envejecimiento prematuro de tarjetas y cables, alargando la vida útil del cuadro.
La fuente se dimensiona por tensión requerida (24 Vdc típica para control), corriente total con margen del 30%, y topología (redundante si la disponibilidad es crítica). Debe soportar picos de arranque de bobinas y módulos, tener protección contra cortocircuito/sobretensión y buen rizado. En sistemas existentes con señales de 110/220 Vac, se emplean transformadores auxiliares con protecciones y puesta a tierra correctas. Considera UPS o respaldo para HMI/PLC si se requieren cierres controlados y registro confiable de eventos ante cortes.
CST BOV audita consumos reales, elige fuentes con diagnóstico (OK contact), reserva y protecciones, y separa alimentación de lógica y cargas inductivas para evitar caídas de tensión. Documenta la distribución en borneras con fusibles/seccionadores y rotula cada circuito. Así se evitan resets de control, pérdidas de parámetros y fallas intermitentes difíciles de rastrear.
Aplica normas de color, calibre y tipo de aislamiento (temperatura, aceite, llama). Utiliza férulas, punteras y radios de curvatura correctos. Mantén rutas separadas para potencia/control/señales, apantalla cables de encoder/analógicos y conecta pantallas en un solo extremo según la estrategia EMC. Evita cruces, bucles y cable suelto. Señaliza con marcadores durables y mantén accesibilidad a bornes y protecciones. En canalizaciones externas, cumple RETIE: ductos, charolas, puesta a tierra y radios de curvatura.
Con CST BOV, estandarizamos mazos, aplicamos pruebas de continuidad/aislamiento, y realizamos inspecciones visuales y termográficas. Documentamos rutas en planos y fotos, registramos torque de bornes y verificamos la caída de tensión en circuitos críticos. Esto reduce fallas por falsos contactos, interferencias y sobrecalentamientos, elevando la confiabilidad global.
Comprueba tensiones de alimentación, tipos de señal (PNP/NPN, analógicas 0–10 V o 4–20 mA), capacidad de corriente de salidas, y protocolos de comunicación. Verifica aislamiento entre entradas/salidas y compatibilidad con variadores/relés. Revisa firmware, licencias y disponibilidad de repuestos. Realiza pruebas en banco (FAT) con cargas simuladas y, en sitio (SAT), valida secuencias, enclavamientos y prioridades. Mantén backups de programas y parámetros, y define un procedimiento de recuperación ante fallas.
CST BOV ejecuta matrices de compatibilidad, integra manuales/datasheets, y documenta wiring lists y asignación de E/S. Luego mide tiempos de ciclo, latencias y robustez EMC. Finalmente, entrega planos, copias de software y checklist firmado. Esta metodología evita “sorpresas” de integración y acelera el soporte ante incidentes, garantizando que todo el cuadro opere como un sistema coherente.
Define periodicidades para inspección visual, limpieza con aire filtrado, reapriete de bornes, control de temperatura/humedad, verificación de ventiladores/filtros, y pruebas funcionales (paradas, puertas, alarmas). Programa sustitución preventiva de relés/ventiladores/electrolíticos. Ejecuta respaldos de PLC/HMI y registra eventos. Realiza termografía para detectar puntos calientes, y pruebas de aislamiento en paradas programadas. Mantén un stock mínimo de críticos y un registro de MTBF/MTTR para orientar decisiones.
Con CST BOV, cada visita produce un informe con semaforización, fotos y recomendaciones priorizadas. Implementamos KPIs de disponibilidad y tiempo de ciclo, y asesoramos en modernizaciones puntuales (fuentes redundantes, mejoras EMC) que elevan la confiabilidad. Así, el cuadro de maniobra se mantiene predecible, seguro y alineado con los objetivos de continuidad del edificio o instalación.
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