En Bogotá, el mantenimiento de puertas automaticas asegura accesos seguros, silenciosos y continuos, con técnicos certificados, atención rápida, repuestos originales y trazabilidad para auditorías.
El mantenimiento de puertas automáticas es el conjunto de tareas técnicas y preventivas orientadas a preservar la seguridad de acceso, la fluidez de apertura/cierre y el bajo nivel de ruido del sistema. Incluye limpieza, lubricación y ajuste de guías, rodajes y bandas; revisión de motores, tableros, baterías de respaldo, sensores y fotoceldas; calibración de velocidades y fuerzas; y pruebas de seguridad y de evacuación. Su objetivo es minimizar paradas, prevenir accidentes y prolongar la vida útil del equipo, manteniendo la accesibilidad para todos los usuarios, desde adultos mayores hasta personas con movilidad reducida.
Con el acompañamiento de CST BOV, los responsables de mantenimiento en Bogotá obtienen planes preventivos adaptados a tráfico real, bitácoras digitalizadas, repuestos originales y atención ágil ante anomalías. Esto se traduce en entradas confiables, silenciosas y estéticas, que cumplen normativas eléctricas y de seguridad, optimizan costos operativos y elevan la satisfacción del usuario. La combinación de diagnóstico, mantenimiento y servicio postventa garantiza continuidad operativa y respaldo técnico durante toda la vida del sistema.
La seguridad de acceso depende de una mezcla equilibrada entre detección oportuna (sensores, fotoceldas, cortinas activas), fuerzas de cierre dentro de parámetros y paradas de emergencia operativas. Umbrales desalineados, guías sucias o motores sin ajuste elevan el riesgo de atrapamientos o golpes. Un programa disciplinado mantiene la fuerza de cierre en rangos seguros, garantiza que la puerta invierta su movimiento ante obstáculos y que los avisos visuales/acústicos sean perceptibles. En entornos de alto flujo, la seguridad también es gestión: señalización clara, órdenes de tránsito peatonal y pruebas periódicas.
CST BOV implementa listas de verificación por subsistema, calibra sensores y fuerza de cierre conforme a buenas prácticas internacionales y documenta cada intervención. Además, instruye al personal del edificio en uso seguro, liberación manual y protocolos ante fallas. Resultado: entradas que protegen a los usuarios sin sacrificar rapidez ni confort, con evidencia técnica para auditorías y aseguradoras.
El mantenimiento preventivo controla el desgaste natural de rodajes, bandas, correas y topes; limpia rieles, detecta holguras, ajusta tensiones y evita que un pequeño desajuste escale a rotura. Al intervenir antes del punto de falla, se evitan cierres inesperados, horas extra y compras de urgencia. Además, mantener el sistema limpio y bien lubricado reduce el consumo energético y el ruido, mejorando la experiencia del usuario en picos de tráfico.
Con CST BOV, los planes se basan en horas de operación, entorno (polvo, humedad, grasa) y criticidad de la puerta (emergencia, acceso principal, cámaras frías). Las visitas incluyen diagnóstico predictivo (temperatura de motor, vibración, corriente), de modo que los repuestos se planifican y el presupuesto se estabiliza. Menos sorpresas, más disponibilidad.
Una puerta automática rinde más cuando “conversa” con el edificio: controladores que reciben señales de lectores, centrales contra incendio y sistemas BMS ajustan prioridades y modos (libre, seguro, emergencia). El resultado es una entrada más inteligente: abre lo necesario, cuando es necesario, y se asegura de cerrar con fuerza adecuada y sin golpear.
CST BOV adapta interfaces, optimiza tiempos de retardo, valida la compatibilidad eléctrica bajo RETIE y comprueba la respuesta ante fallas (corte de energía, señal de incendio). Así, la automatización impulsa seguridad, accesibilidad y eficiencia.
Los sensores de presencia y movimiento detectan peatones y objetos, y ordenan abrir o detener/invertir. Una calibración inadecuada causa falsas aperturas, puertas “nerviosas” o, peor, golpes a usuarios. La altura de montaje, el ángulo, la sensibilidad y el área de cobertura deben ajustarse a la arquitectura y tráfico del lugar.
CST BOV mide campo de detección, verifica cortinas activas y prueba inversión de marcha ante obstáculos. También inspecciona cableado, conectores, protección IP y limpieza de lentes para máxima fiabilidad con mínima tasa de falsas alarmas.
Puertas que sellan correctamente reducen pérdidas térmicas y el “efecto chimenea” en lobbies. Las velocidades de cierre y tiempos de permanencia abiertos impactan directo en el aire acondicionado y calefacción. Burletes, guías y cepillos en buen estado, junto con un control fino del ciclo, generan ahorros medibles y ambientes más estables.
Con CST BOV, se ajustan parámetros de apertura/retención/cierre según patrón de uso, se revisan sellos y se alinean hojas para mejorar estanqueidad. El edificio gana en confort y reduce costos energéticos sin afectar accesibilidad.
Los repuestos originales garantizan tolerancias, materiales y compatibilidad con el controlador. Piezas genéricas pueden alterar fuerzas, crear vibraciones y anular garantías. Además, complican la futura disponibilidad de partes. Una cadena de suministro confiable evita improvisaciones y asegura ciclos de vida predecibles.
CST BOV instala repuestos certificados con número de lote y soporte del fabricante. Cada cambio queda documentado en bitácora digital con fotografías, referencia y garantía, lo que simplifica auditorías y reclamos ante aseguradoras.
Las puertas de vidrio demandan especial cuidado en guiado y amortiguación para evitar vibraciones, crujidos o impactos. El pulido de rieles, la calidad de los rodajes y la correcta tensión de correas determinan un deslizamiento silencioso y seguro, sin “rebotes” al cierre. También requiere atención la integridad de herrajes, topes y sistemas anti pánico.
Con CST BOV, se combinan acabados impecables con ajustes finos de fuerza/velocidad, pruebas de inversión y señalización discreta pero visible. Así, la estética no sacrifica seguridad ni durabilidad.
En Colombia, el RETIE rige la seguridad eléctrica del entorno, y las NTC aplicables orientan diseño, mantenimiento y pruebas. A falta de norma específica, se referencian estándares internacionales de puertas peatonales automáticas como EN 16005 (Europa) y ANSI/BHMA A156.10 y A156.19 (EE. UU.) para fuerzas, tiempos y dispositivos de seguridad. Cumplir estas guías reduce riesgos, fortalece la defensa jurídica y estandariza la operación.
CST BOV alinea procedimientos con estos marcos, mantiene bitácoras, certificados de calibración y registros fotográficos. Además, asesora en señalización, accesibilidad y protocolos de emergencia, elevando el estándar de seguridad del acceso.
La frecuencia depende del tráfico, el entorno y la criticidad del acceso. En entradas principales de centros comerciales, hospitales o oficinas con alto flujo, una visita mensual suele ser adecuada; en accesos secundarios o con menor uso, puede programarse cada dos o tres meses. Factores como polvo, humedad, proximidad a la calle y horarios extendidos aceleran el desgaste, por lo que conviene ajustar el plan según el comportamiento real del equipo y no solo por calendario fijo.
Con CST BOV, el plan preventivo se basa en horas de operación e historial de eventos, con listas de verificación por subsistema (mecánico, eléctrico, control, sensores). Si aparecen señales de alerta –ruidos, vibraciones, falsas aperturas, pérdida de sincronía–, se adelantan actividades. Así, la puerta permanece disponible, segura y silenciosa, y la administración evita gastos imprevistos y cierres en momentos críticos.
Los puntos críticos incluyen: guías y rieles (limpieza/rectitud), rodajes y carros, correas o cadenas (tensión y desgaste), topes y amortiguadores, motor y reductor, fuente y baterías de respaldo, tarjeta/controlador, cableado y conectores, sensores de movimiento/presencia, fotoceldas o cortinas activas, botón de emergencia, señalización y burletes. También es clave medir fuerzas de cierre/apertura, tiempos de retención abiertos y comportamiento ante obstáculos, asegurando inversión de marcha inmediata y sin golpe.
CST BOV ejecuta estas revisiones con instrumentos calibrados y repuestos originales, registrando valores de referencia para comparar tendencias. Si se detecta degradación, se programa el reemplazo antes de la falla, evitando cierres inesperados. Este enfoque integral protege la seguridad del usuario y estabiliza costos operativos.
El marco colombiano incluye el RETIE para seguridad eléctrica y las NTC relacionadas con seguridad en equipos, accesibilidad y señalización. Aunque no hay una única NTC exclusiva para todas las puertas peatonales automáticas, se toman como referencia estándares internacionales como EN 16005 (seguridad en puertas automáticas peatonales) y ANSI/BHMA A156.10/A156.19 (operadores automáticos y de baja energía). Estas normas orientan fuerzas máximas, tiempos de respuesta y requisitos de sensores, señalización y pruebas funcionales.
CST BOV aplica estas referencias en sus procedimientos, dejando evidencia de calibraciones, mediciones de fuerza y verificaciones de inversión ante obstáculos. Además, asesora en requisitos locales de accesibilidad y seguridad humana, entregando informes que respaldan auditorías y pólizas de seguro. Cumplir el marco técnico no solo evita sanciones: salva tiempos de indisponibilidad y protege a los usuarios.
La revisión general (auditiva) es una evaluación integral, periódica y documentada que verifica el cumplimiento técnico: fuerzas, sensores, respuesta ante obstáculos, estado eléctrico y señalización. Suele requerirse para auditorías, pólizas o normativas internas y emite un “estado del arte” del equipo. No reemplaza el trabajo de mantenimiento, sino que valida su efectividad y descubre brechas.
El mantenimiento preventivo, en cambio, es operativo: limpia, lubrica, calibra, ajusta y reemplaza piezas antes de que fallen. Se ejecuta con mayor frecuencia y su propósito es garantizar la continuidad diaria, el bajo ruido y la seguridad sostenida. CST BOV ofrece ambos servicios: auditorías técnicas con planes de cierre y rutinas preventivas que mantienen los resultados en el tiempo.
El responsable es el administrador del inmueble o el área de mantenimiento designada por la propiedad. Debe contratar proveedores competentes, exigir repuestos originales y conservar documentación de intervenciones, pruebas y hallazgos. También debe garantizar condiciones seguras para trabajar (energía, señalización de obra, control de acceso) y capacitar al personal en operación básica y protocolos de emergencia.
Con CST BOV, la administración obtiene contratos claros, cobertura de emergencias, bitácoras digitales y certificados de calibración. La empresa actúa como aliado técnico, anticipando necesidades y proveyendo soporte postventa, para que la puerta permanezca disponible y segura aun en temporadas de alta demanda.
Se recomienda conservar: orden de servicio con fecha y técnico responsable; checklists firmados; mediciones de fuerza/tiempos; calibraciones de sensores; repuestos instalados con referencia y número de lote; fotografías de antes/después; y recomendaciones o no conformidades. También el historial eléctrico (protecciones, puesta a tierra) cuando aplique y la evidencia de pruebas de inversión ante obstáculos e interruptores de emergencia.
CST BOV entrega reportes digitales listos para auditoría, con trazabilidad por equipo y registros comparativos que muestran tendencias. Esta documentación agiliza reclamaciones, renueva pólizas y demuestra cumplimiento técnico, protegiendo a la propiedad frente a incidentes o inspecciones.
Entre los riesgos más frecuentes están: fuerzas de cierre superiores a lo permitido; sensores descalibrados que no detectan al usuario; fotoceldas sucias o mal alineadas; rodajes desgastados que traban la hoja; correas flojas; guías sucias; tableros con conexiones flojas; baterías agotadas; y botones de emergencia inoperativos. También falsos disparos que abren sin presencia y comprometen climatización y seguridad.
El equipo de CST BOV identifica estas condiciones con mediciones y pruebas operativas, corrige de inmediato lo crítico y programa los correctivos no críticos con repuestos originales. Así, la puerta vuelve a un estado seguro, fluido y silencioso, con menores costos por emergencias.
Tráfico elevado implica más ciclos de apertura/cierre y mayor estrés en correas, rodajes y motor; polvo o grasa ambiental demandan limpieza más frecuente; y la cercanía a la calle expone a humedad y corrosión. Por ello, el plan de mantenimiento debe “respirar” con la operación: incrementa frecuencia en picos estacionales (fechas comerciales, temporadas turísticas) y normaliza en periodos de baja.
CST BOV define matrices por nivel de tráfico (alto, medio, bajo) y entorno (interior, exterior, industrial), asignando tareas y repuestos según criticidad. Con datos reales, el programa se vuelve eficiente y predecible, mejorando la disponibilidad y reduciendo costos totales.
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